JULIO MES DE LA
RESOCIALIZACIÓN
Muchas veces el ser humano intenta escapar de las garras del enemigo, de los errores del pasado y de las consecuencias de sus decisiones, pero no siempre lo logra por sus propias fuerzas. Es en ese momento donde nace la verdadera necesidad de un cambio profundo, una transformación real que solo puede venir de Dios. Solo Jesucristo tiene el poder de hacer verdaderamente libre al hombre, restaurando su corazón, renovando su mente y dándole una nueva oportunidad de vida.
En ese contexto, el Programa de Reinserción e Inclusión Social (PREIS) viene desarrollando una labor constante en diferentes centros penitenciarios de varones y mujeres, llevando el mensaje de fe, esperanza y restauración. A través de la predicación del evangelio, la consejería espiritual y el acompañamiento integral, se busca impactar vidas que anhelan una segunda oportunidad.
El Mes de la Resocialización representa un tiempo especial para reafirmar este compromiso, recordando que toda persona puede cambiar, que ninguna vida está perdida y que siempre hay esperanza cuando Dios obra en el corazón. Durante este tiempo se fortalecen las acciones espirituales y sociales que permiten a los internos iniciar un proceso de transformación, preparándolos para su reintegración a la sociedad y a sus familias.
El PREIS no solo trabaja en el ámbito espiritual, sino también en el desarrollo personal, promoviendo valores como la ética, la responsabilidad y el respeto. De esta manera, se contribuye a formar ciudadanos con propósito, capaces de reconstruir sus vidas y aportar positivamente a la sociedad.
Hoy somos testigos de muchas vidas transformadas, familias restauradas y personas que han encontrado un nuevo camino. Porque donde se perdió la libertad, Dios hace nacer una nueva esperanza.